Segundo premio en el I Concurso de Relatos Breves Mayores y Seguridad Vial, JPT Zaragoza, DGT. 2020.
UNA VICTORIA
Anselmo, muy enfadado, dio un portazo y salió de casa. Palmira, su mujer, de inmediato llamó por teléfono a su nieto.
—Hola abuela, ¿qué me cuentas?
—¡Ay! Tu abuelo ha salido de casa hecho una furia. Hemos discutido porque, a pesar de que le advirtió el médico después del infarto, se ha empeñado en que va a seguir conduciendo y se ha ido a renovar el permiso de conducción. Como está bien de reflejos, está seguro de que lo conseguirá, pero yo tengo mucho miedo, que le puede dar un desmayo en cualquier momento y yo lo quiero mucho, y no quiero que le pase nada, y encima, puede matar a otras personas. Iván, cariño, a ti siempre te hace más caso que a nadie, por favor, habla con él.
—No te preocupes abuela, dentro de poco tengo un rato libre entre clases y como la Jefatura Provincial de Tráfico está cerca, voy a buscarlo.
Iván salió del recinto universitario y en cinco minutos se encontraba en la puerta de la Jefatura, donde se encontró de bruces con Anselmo que salía. Este le saludó muy sonriente.
—Hombre, que casualidad, a ti quería yo verte.
—Abuelo, ¿qué has hecho?
—Acabo de poner el coche a tu nombre. Por el seguro no te preocupes, que está pagado para todo el año.
Iván abrió sobremanera los ojos y abrazó a su abuelo con fuerza.
—Eh, eh, tranquilo chaval, que no es gratis. A cambio tendrás que llevarme de vez en cuando al pueblo, que quiero seguir saliendo al monte.
Lo que no le dijo Anselmo es que cuando salió de casa, al comprobar que había olvidado la cartera con la documentación, entró de nuevo y escuchó la conversación telefónica. Tan solo le dijo misteriosamente, con gesto confidencial.
—Recuerda, una retirada a tiempo, es una victoria.

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